El día de la prueba: los errores que cometen los padres sin darse cuenta – Go2Pro

El día de la prueba: los errores que cometen los padres sin darse cuenta

Los padres quieren ayudar. El día de la prueba, mucha de esa ayuda perjudica. Los entrenadores se fijan en los padres tanto como en los jugadores, y lo que ven en la banda a menudo decide si quieren a una familia en el club. Estos son los errores de los que más oímos hablar.

Dar instrucciones desde la banda

«¡Tira!» «¡Pásala!» «¡Vamos!» Cada instrucción desde la valla es una que el entrenador no dio. Confunde al jugador y le dice al entrenador que este padre será un problema cada sábado. Mirad en silencio. Aplaudid las buenas jugadas, de quien sean.

Hablar con el entrenador durante la sesión

El entrenador está trabajando. Un padre que se acerca a presentar a su hijo, explicar una lesión o preguntar cómo va le quita atención del campo. Esperad al final. Si tenéis que comunicar algo importante, hacedlo antes de empezar, en una frase.

Discutir las decisiones

A vuestro hijo pueden ponerlo en el equipo más flojo, o en una posición que no suele jugar. A menudo es a propósito. Los entrenadores quieren ver cómo lo gestionan los jugadores. Un padre que se queja acaba de responder a una pregunta que el entrenador estaba haciendo.

Hacer el día demasiado grande

Un desayuno enorme en un restaurante, botas nuevas compradas esa mañana, tres familiares en el coche. Todo eso añade presión. Mantened el día normal. Vuestro hijo juega mejor cuando parece un partido cualquiera.

Traer opiniones de otros

«Su último entrenador dijo que debería jugar en una categoría superior.» El entrenador no necesita esto. Suena a presión y rara vez ayuda.

Tratar una prueba como el veredicto

Los entrenadores ven a un jugador una o dos horas. Deciden sobre lo que vieron, en esa sesión, para esa plantilla. Un «no» significa «aquí no, ahora no». No significa que vuestro hijo no sea lo bastante bueno para jugar al fútbol.

Pedir la decisión en el momento

Los clubes deciden después de la sesión, a veces tras varias sesiones. Preguntar en el aparcamiento pone al entrenador en un aprieto y nunca acelera la respuesta.

Lo que ayuda

  • Llegad pronto y dejad que vuestro hijo se instale solo.
  • Quedaos donde se pide a los padres que estén.
  • Dad las gracias al final, brevemente.
  • De camino a casa, haced una sola pregunta: «¿Te lo has pasado bien?». El análisis, otro día.

Una ventaja silenciosa

Los clubes hablan entre ellos. A una familia con fama de fácil de tratar la vuelven a invitar. A una con fama de montar escenas en la banda, no, por bueno que sea el jugador.

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